Para la reflexión.

LA FALSA TOLERANCIA.
Fernando del Castillo. Las Palmas de G.C.

La sociedad de Gran Canaria puede presumir de ser liberal y tolerante, permitiendo, a través de  infinidad de actos que organiza, muestras de  libertad de expresión que defienden intereses o protegen valores particulares de multitud de
colectivos. Para ello utilizamos libremente  múltiples canales disponibles. Ahora bien, esta libertad de expresión debe ser inteligentemente filtrada por nuestros dirigentes cuando se permiten actos que atentan abiertamente contra los sentimientos íntimos de otras personas, que  generan repulsa, odio, hasta violencia en algunos casos e incluso pudieran repercutir negativamente  en la imagen o intereses generales como Isla.

Precisamente, si hacemos prevalecer la tolerancia de la que  presumimos como sociedad avanzada, es porque debemos de asumir unas normas básicas mediante las cuales no permitimos  el todo vale.  El todo vale en este caso supone escudarse impunemente en una falsa tolerancia para agredir, agraviar u ofender a otras personas que piensan diferente. La tolerancia y libertad de expresión no deben ser utilizadas para fomentar odio entre los ciudadanos Gran Canarios, unos contra otros como lo hemos percibido en las redes.

Me refiero concretamente al sketch antirreligioso y de mal gusto que se ha exhibido en la reciente gala drag de estos carnavales.  El que se haya  permitido  un  acto blasfemo que se mofa de la religión cristiana, aún en el contexto de una actuación atrevida y transgresora como la drag, es poco inteligente por parte de los responsables organizadores y dirigentes políticos. Igual de irresponsable ha sido el jurado y el público que lo ha apoyado  y enaltecido hasta premiar un acto tan detestable, un pulso absurdo a la convivencia pacífica de los ciudadanos de esta Isla.

 Más que atrevido,  es un acto cobarde y fácil,  que sabiendo premeditadamente que hace daño y agravia al prójimo, se escuda en la impunidad y exceso de tolerancia de nuestra propia sociedad e incluso del público objetivo al cual va dirigido, es decir la bondad y el perdón de los cristianos.  Este aberrante acto es tan inútil que llega incluso a perturbar a muchos miembros de su propio colectivo que profesan creencias cristianas y no se ven representados. Que conste que este jaque a la convivencia no es responsabilidad individual de su actor o productor, sino de aquellos responsables dirigentes que  han permitido esta  representación tan chabacana,  atroz, blasfema en contra de los sentimientos religiosos sagrados de muchos, propagadora de repulsa y  agresividad con riesgo de violencia para nuestra sociedad.

Estos dirigentes no caen en la  cuenta que con la proyección internacional que tiene esta gala, este acto concreto  daña flagrantemente la imagen de Gran Canaria en el exterior, ofendiendo los sentimientos de muchos cristianos y católicos que nos visitan como turistas y nos señala falsamente  como pueblo irrespetuoso con la mayor de las religiones de Occidente. Prueba de esto ha sido la mala repercusión mediática nacional e internacional que se ha dado a este desacertado evento puntual.

Desde el CIT (Centro de Iniciativas y Turismo de Gran Canaria)  rechazamos esta conducta poco inteligente de los responsables dirigentes que no han sabido poner límites a ciertos actos en una fiesta tan querida, participativa, popular y turística como los carnavales de Las Palmas de Gran Canaria. En particular este evento desafortunado  no ha conseguido  sino desprestigiar  una gala drag elegante y original en la estética, de naturaleza transgresora con humor y  sorna, que debe proyectar la unión y  diversión de ciudadanos y turistas, y que debe facilitar,  dada su alta  repercusión  mediática, nuestra buena imagen de pueblo hospitalario para todos  los visitantes,  además de ser un atractivo más para ciertos  nichos  de turismo que nos visitan.

Tres erres  para todos: reflexionar, reconocer y rectificar estos errores es de sabios.  Mucho menos premiarlos. ¿No es más práctico para nuestros dirigentes prescindir de actos irrespetuosos como el aludido, tan arriesgados y comprometidos que en vez de beneficiarnos perjudican  nuestros intereses generales?


(Publicado en Canarias 7.  el 2/3/2017   Tribula Libre